lunes, junio 04, 2007

Bueh... un porrazo más, un porrazo menos...

Creo que es una idiotez de mi parte, en mi rol de profesora de Lenguaje, admitir lo siguiente: me faltan las palabras. Pues sí, no sé cómo expresar todo lo que ha pasado por mi cabeza en estas últimas semanas. Haciendo una brevísima revisión (para mis cada vez más escasos lectores):
1. Encontré un colegio bakán en el que trabajar.
2. El colegio no era bakán. Pero los alumnos eran, lejos, lo mejor.
3. Renuncié al colegio (ya tengo pega y todo, pero ese no es el tema).
4. Y tengo mucha pena por haber dejado a mis alumnos.

Es impresionante el cariño que uno le toma a sus alumnos en tan poquito tiempo. Duré solo tres meses ahí y, ahora que ya no los veo, los echo de menos como si los conociera de toda la vida. Lamentablemente, esta pega es sumamente ingrata... dolorosa, incluso. Es muy difícil ser la que se va. Lo peor es que mi partida no tiene que ver con los alumnos; al contrario, si esto se tratara solo de ellos, me quedaría sin pensarlo dos veces. Pero uno de los síntomas de nuestro penoso sistema educacional (elitista, antidemocrático y sumamente esclavista) es que los docentes somos considerados profesionales de segunda... tercera... bueno, centésima categoría. El valor que la gente a cargo le da a nuestro trabajo pasa, netamente, por la economía de recursos: somos un bien adquirido, no trabajadores dignos. Y es una pena que las decisiones descriteriadas de algunos deriven en daños para muchos. Cierro mi capítulo "Polivalente" con estas líneas, rescatando de ese mar de intransigencia y despotismo, todo el cariño que mis alumnos y colegas me entregaron. Mi recuerdo más perciado es la Érika Ormeño del 2ºA sacando una caja de alfajores artesanales que me traía de regalo. Ese se mezcla con el Edgard Gutiérrez del 1ºA llegando a la sala de profes con una flor de papel y un mensajito en la hoja. Luego, Johanna con las cartas del 3º de Telecomunicaciones, y Katherine con el regalo que ella y su hermano Juan compraron para mí. Se me viene a la cabeza la torta del sindicato con el mensaje "Buena suerte, Karen" y este, el recuerdo que guardo con más cariño (y una que otra lágrima retenida por ahí): mis alumnos del 2ºB organizando una despedida con todo el dinero que recolectaron desde marzo. Estos son mis enanos... los que me dieron rabias, alegrías, orgullo y, sobre todo, cariño:

jueves, enero 18, 2007

Y finalmente...

Colegio al que le importa un rábano la PSU encontró a profesora constructivista necesitada de trabajo.

En mis discursos idealistas de antaño siempre planteé que mi meta era estar en un colegio de La Pintana con 40 alumnos en riesgo social. Bueno, hartas vueltas me di antes de llegar a eso, pero aquí estoy, sin haberlo buscado ni medido. Trato de llegar desprejuiciada a ese entorno complejo y la verdad es que me cuesta mucho hacerlo. Parece que finalmente las noticias paranoides de las nueve me provocaron algo, una discriminación latente, un temor oculto y sin embargo, poderoso. Hagamos un corte... hago un corte, en realidad. Estoy en pleno proceso de segmentación cerebral siempre con el objeto de reemplazar el prejuicio por el idealismo anterior. Y me encamino hacia allá rescatando a la profesora por antonomasia. Quién más poh, la Mistral. A mi prácticamente único y curioso lector le dejo unos fragmentos de sus Pensamientos pedagógicos:

Para las que enseñamos:

1. Todo para la escuela; muy poco para nosotras mismas.

2. Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clase. Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra.

3. Vivir las teorías hermosas. Vivir la bondad, la actividad y la honradez profesional.

4. Amenizar la enseñanza con la hermosa palabra, con la anécdota oportuna, y la relación de cada conocimiento con la vida.

(...)

8. Si no realizamos la igualdad y la cultura dentro de la escuela, ¿dónde podrán exigirse estas cosas?

9. La maestra que no lee tiene que ser mala maestra: ha rebajado su profesión al mecanismo de oficio, al no renovarse espiritualmente.

(...)

11. Más puede enseñar un analfabeto que un ser sin honradez, sin equidad.

12. Hay que merecer el empleo cada día. No bastan los aciertos ni la actividad ocasionales.

13. Todos los vicios y la mezquindad de un pueblo son vicios de sus maestros.

(...)


16. Todo puede decirse; pero hay que dar con la forma. La más acre reprimenda puede hacerse sin deprimir ni envenenar un alma.

(...)

21. La nobleza de la enseñanza comienza en la clase atenta y comprende el canto exaltador en sentido espiritual, la danza antigua -gracia y decoro-, la charla sin crueldad y el traje simple y correcto.

22. Tan peligroso es que la maestra superficial charle con la alumna [y el alumno], como es hermoso que esté a su lado siempre la maestra que tiene algo que enseñar fuera de clase.

23. Las parábolas de Jesús son el eterno modelo de enseñanza: usar la imagen, ser sencilla y dar bajo apariencia simple el pensamiento más hondo.

(...)

42. Toda lección es susceptible de belleza.

(...)

45. Todo mérito se salva. La humanidad no está hecha de ciegos y ninguna injusticia persiste.

46. Nada más triste que el que la alumna [y el alumno] compruebe[n] que su clase equivale a su texto.